Y para los mayores de 45 años… ¡un contrato de formación!

La CEOE ha hecho pública su propuesta sobre contratación laboral en el documento El aprendizaje: clave de la mejora de la empleabilidad y la competitividad, que ha remitido a las Secretarías de Estado de Empleo y de Educación, no así a los sindicatos.

Una de las medidas que propone es ampliar el contrato de formación a los mayores de 45 años.

Antes de entrar en el tema, recordemos las

Características del contrato de formación

El contrato de formación tiene por objeto la cualificación profesional de los trabajadores, en un régimen de alternancia de actividad laboral retribuida en una empresa, con actividad formativa.

De manera que del total de la jornada, el 75% será  trabajo efectivo, y el 25% se dedica a la formación teórica. El 2º y 3er año, será un 85% de trabajo, y 15% de formación. La actividad formativa se conduce a la obtención de Certificados de Profesionalidad o bien títulos de Formación Profesional en centros acreditados.

Estos contratos tienen un mínimo de un año y un máximo de 3 años.

Tiene unos importantes incentivos a la contratación consistentes en:

  • Reducción de las cuotas empresariales al 100% para empresas de menos de 250 trabajadores y del 75% para empresas de más de 250 trabajadores.
  • Financiación de la formación: Bonificaciones en las cuotas empresariales por un número de horas equivalente a los porcentajes de la jornada laboral.
  • Bonificación adicional para financiar los costes de tutorización de la empresa, con una cuantía máxima de 1,5 euros por alumno y hora de tutoría, con un máximo de 40 horas por mes y alumno.
  • Si se transforma en indefinidos durante 3 años se recibe 1500 € o 1800 € en caso de mujeres.
  • Beneficios para el trabajador: Reducción del 100% de la cuota del trabajador, Total protección social, Desempleo, Cualificación profesional.

La financiación de la formación ha hecho que muchas academias y centros de formación acreditados para la impartición de Certificados de Profesionalidad “comercialicen” entre las empresas este tipo de contratos para tener acceso a la bolsa económica.

En su origen es un instrumento destinado a favorecer la inserción laboral de los jóvenes. De hecho estaba dirigido a trabajadores entre 16 y 25 años y sin límite de edad para personas con discapacidad, colectivos de exclusión social en empresas de inserción y alumnos de Escuelas-Taller, Casas de Oficio Talleres de Empleo y Programas de Empleo-Formación.

Con la crisis la Ley 3/2012, de 6 de julio, de medidas urgentes para la reforma del mercado laboral amplió el rango de contratación a menores de 30 años hasta que la tasa de desempleo se sitúe por debajo del 15%.

Dicho esto, cual es la

Propuesta de la CEOE

La CEOE propone que se elimine la edad como requisito para acceder al contrato para la formación y aprendizaje, de forma que puedan realizarse a parados mayores de 45 años y que hayan agotado su prestación por desempleo.

Para defender su propuesta los empresarios exponen dos razones

  1. El contrato de formación y aprendizaje no debe ser excluyente con la edad, debe primar la carencia de capacidades formativas para el desempeño del puesto de trabajo. El contrato, habitualmente usado con los jóvenes, pueda ser usado también con trabajadores, “cualquiera que sea su edad”, que hubieran sido despedidos en sectores en declive.
  2. Los trabajadores mayores de 45 años son uno de los colectivos de peor inserción laboral. Su edad, y el tiempo que han estado sin trabajo provoca el rechazo de los empresarios a contratarlos.

Según la Encuesta de Población Activa del cuarto trimestre de 2017, en España hay 891.400 desempleados  mayores de 45 años.

Alegan también que el contrato para la formación y el aprendizaje ha evolucionado desfavorablemente. Según la CEOE, el contrato de formación y aprendizaje ha experimentado una “significativa reducción”

  • En el año 2015 se celebraron 174.000 contratos de esta modalidad.
  • En el año 2016, se celebraron 46.384
  • En el año 2017 algo más de 48.300.

 

REACCIONES A LA PROPUESTA DE LA CEOE DE LOS CONTRATOS DE FORMACIÓN

El sindicato UGT ha asegurado que no aceptará que se desvirtúe el contrato para la formación y el aprendizaje para convertirlo en una modalidad contractual hecha “a la medida de los empresarios”.

El secretario general de CC.OO., Unai Sordo, ha calificado de “despropósito” ampliar los contratos de formación a los mayores de 45 años.

Sordo, en una posición generalizada en los sindicatos, denunciado que las empresas están utilizando el contrato de formación y aprendizaje para ahorrar costes. Dice que “Lo que se busca es precarizar el empleo y no sistemas para formar a la gente”. El aprendizaje no es más que una coartada para subvencionar contratos precarios y que las academias privadas ganen dinero“.

Según un informe publicado por el sindicato en 2017, casi la mitad de los trabajadores con contratos para la formación y el aprendizaje ocuparon puestos de camareros, dependientes de pequeño comercio, peones y limpiadores.

MI OPINIÓN

Los que me conocen personalmente y los que me siguen en este blog, saben de mi encendida defensa del Talento Senior. La crisis laboral ha golpeado con especial virulencia a los trabajadores mayores de 40 años de tal manera que uno de cada dos desempleados supera esta edad. Por otra parte está instalada en las de los empresarios que los trabajadores senior tienen un déficit de formación y una menor capacidad de aprendizaje y renovación de conocimientos y habilidades.

Dicho esto, ¿cómo no estar conforme con medidas que faciliten la formación y actualización profesional de un colectivo con necesidades acuciantes? ¿Cómo no apoyar una medida que permita la obtención de un titulo o certificado profesional mientras se está trabajando? ¿Cómo permitir una discriminación flagrante basada en la edad? ¿Cómo permitir el etarismo?

En este país hemos dejado de creer en las buenas intenciones. El clima social de corrupción y la defensa de nuestros representantes de sus propios intereses personales y partido por encima de los intereses generales hace que todo esté bajo sospecha. Por ello este miedo a que esta propuesta conlleve una mayor precarización del empleo y no lo que realmente debería, la mejora de las competencias profesionales y la inserción laboral de los trabajadores mayores de 45 años. Motivos no faltan para la desconfianza.

Quizás habría que tomar medidas que garanticen el uso correcto de los contratos bonificados, que no supongan un enriquecimiento indebido o una precarización laboral injustificada y no por ello castigar a un colectivo de trabajadores a no tener acceso a incentivos a la formación y situarlo en una posición de desventaja frente a otros trabajadores.

 

 

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